
A menudo no advertimos cuándo somos esclavos y cuándo somos libres. Por lo general, cuando pensamos que somos esclavos, en realidad somos libres y cuando pensamos que somos libres, estamos realmente esclavizados. Para la gente que ha nacido en familias adineradas, por ejemplo, esto supone un gran desafío. Piensan que han nadico libres, sin embargo, muy frecuentemente son esclavos del materialismo. Como no trabajaron para obtener lo que poseen, tienen Pan de la vergüenza (la vergüenza de recibir algo sin haberlo ganado), lo cual suele dificultarles aun más la tarea de romper las cadenas que los atan.
Karen Berg


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